¿Te han pedido la certificación Global GAP para poder cerrar un contrato con un cliente extranjero y no sabes por dónde empezar? Si tienes una finca hortícola familiar, como una que produce pimientos o tomates en Murcia, y te han exigido esta certificación para seguir vendiendo o exportar, es normal que te surjan mil dudas.
¿Qué tengo que hacer? ¿Cuánto tiempo toma? ¿Voy a tener que cambiar muchas cosas? ¿Quién me puede ayudar?
Este artículo es una guía práctica pensada para ti: para productores, responsables de calidad o cooperativas que necesitan comprender, paso a paso, qué implica la certificación Global GAP.
Sin tecnicismos innecesarios. Con ejemplos reales. Como si estuviéramos sentados en una mesa revisando juntos tu situación y viendo cómo avanzar.
Cuando la exigencia llega antes que la preparación: una historia que se repite
Pensemos en el caso de Antonio, productor de tomate pera en una finca familiar en el Campo de Cartagena. Durante años ha trabajado con supermercados regionales y distribuidores locales sin problema.
Hace poco, una central de compras de Alemania se interesó por su producto. Todo parecía encajar, pero en la última reunión le pusieron una condición ineludible: “Necesitamos que tu producción esté certificada bajo Global GAP”.
Antonio vuelve a casa con entusiasmo… y un mar de dudas. Empieza a buscar información, lee documentos técnicos, escucha opiniones contradictorias. Su mayor temor: «No quiero perder esta oportunidad por no estar preparado a tiempo». ¿Te suena?
¿Qué es la certificación Global GAP y por qué está en boca de todos?
Global GAP es una norma internacional que establece buenas prácticas agrícolas. No es una moda: es una exigencia cada vez más común por parte de cadenas de supermercados, distribuidores y compradores internacionales. Esta certificación garantiza que produces de forma segura, sostenible y trazable.
Pero más allá de la teoría, la pregunta es: ¿por qué puede ser clave para tu finca? Porque si quieres mantener a ciertos clientes o abrir nuevos mercados, muchos te van a pedir sí o sí esta certificación.
Y si no la tienes, probablemente no consideren tu producto, aunque sea de excelente calidad.
La buena noticia es que, si ya llevas años trabajando bien, es muy probable que tengas parte del camino hecho. Lo que falta, en la mayoría de los casos, es ordenar, documentar y alinear algunos procesos con los criterios de la norma.
Paso 1: Entender tu punto de partida (no todo empieza desde cero)
Antes de hablar de cambios o requisitos, lo más útil es revisar tu situación actual. Aquí conviene hacer un análisis inicial honesto. No hace falta ser un experto para detectar algunas cosas clave:
¿Llevas un registro de los tratamientos que aplicas? ¿Tienes claro cómo controlas la calidad del agua? ¿Formas a tu personal en higiene?
Un diagnóstico técnico (aunque sea básico) te permite identificar los puntos fuertes y las áreas que necesitan ajustes. No se trata de cumplir todo desde el día uno, sino de saber dónde estás y qué te falta. Piensa en esto como hacer una radiografía de tu finca.
Paso 2: Alinear tus prácticas agrícolas con lo que exige la norma
Aquí es donde suele aparecer la confusión. ¿Qué significa exactamente «buenas prácticas»? No es un concepto abstracto.
Se trata de acciones concretas: gestionar bien el agua, aplicar correctamente fitosanitarios, asegurar que el personal tenga acceso a baños y zonas limpias, entre otras.
En una finca real, por ejemplo, esto puede significar:
- Cambiar la ubicación de un almacén de productos químicos para garantizar ventilación.
- Llevar un registro más ordenado de cada riego o cosecha.
- Etiquetar correctamente cada lote para que se pueda trazar su origen.
Otros puntos clave que pide Global GAP:
- Higiene personal y control de acceso a zonas de manipulación.
- Control de fauna y gestión integrada de plagas.
- Manejo de residuos y reciclaje seguro.
- Evaluaciones de riesgo en cada etapa del proceso.
Cada explotación tiene su ritmo y sus posibilidades. Lo importante es que los cambios que hagas tengan sentido para ti y tu equipo, y no sean solo para pasar una auditoría. Cuanto más lógica le encuentres a cada ajuste, más fácil será mantenerlo a largo plazo.
Paso 3: La documentación no es el enemigo (pero hay que organizarse)
Aquí suele haber un freno: «yo no soy de papeles», «lo hago todo de memoria», «eso es muy burocrático». Y es comprensible. Pero Global GAP exige que documentes. No para complicarte, sino para demostrar que lo que dices que haces, efectivamente lo haces.
¿Cómo se traduce eso en el día a día? Con registros sencillos pero útiles. Por ejemplo:
- Un cuaderno donde anotes cada aplicación de fitosanitarios: qué, cuánto, en qué parcela.
- Una ficha de formación para cada trabajador.
- Un archivo con los análisis de agua que mandaste hacer.
- Copias de facturas de proveedores de insumos homologados.
¿Puede ser en papel? Sí. ¿Puedes usar una hoja de cálculo? También. Lo importante es que lo entiendas tú y tu equipo, que lo podáis mantener, y que sirva para mostrar trazabilidad si alguien lo solicita.
Paso 4: Auditoría interna (una prueba general antes del estreno)
Antes de que llegue la auditoría oficial, es fundamental hacer una revisión completa. Aquí no se trata de juzgarte, sino de comprobar si todo lo que has preparado funciona en la práctica.
¿Están los registros al día? ¿Tu personal sabe qué hacer en caso de contaminación accidental? ¿Hay algo que olvidaste?
Errores comunes que suelen aparecer en esta etapa:
- Falta de respaldo documental.
- Registros con datos incompletos o poco claros.
- Instalaciones que no cumplen con requisitos mínimos (por ejemplo, falta de lavamanos cerca del área de manipulación).
- Confusión en el etiquetado o trazabilidad.
Hacer una auditoría interna es como ensayar antes de una presentación importante. Te permite corregir a tiempo, ajustar detalles y evitar sorpresas.
A veces incluso salen cosas que nadie había considerado: una etiqueta que se despega, una puerta sin cerradura, un cartel mal ubicado. Y es mejor verlo antes.
Paso 5: Auditoría externa (y lo que realmente sucede ese día)
Cuando llega la auditoría oficial, un evaluador externo visita tu finca, revisa tus registros, observa tus instalaciones y conversa con tu equipo. Su misión es comprobar que cumples con lo que exige Global GAP.
Lo más importante aquí es que no hay trampas ni preguntas con truco. Si el proceso anterior fue riguroso, este paso debería ser una validación.
El auditor no está para castigarte, sino para verificar que estás listo. Y si detecta alguna no conformidad menor, normalmente tienes un plazo para corregirla.
¿Y después de obtener el certificado?
Aquí es donde muchos bajan la guardia. Pero mantener la certificación es igual de importante que obtenerla. Requiere continuidad: seguir registrando, mantener formaciones, actualizar documentos. No es complejo, pero sí exige constancia.
Por eso es útil que todo lo que hayas implementado no sea artificial ni temporal. Si las buenas prácticas están integradas de verdad en el trabajo diario, el mantenimiento no será un esfuerzo extra. Será parte natural de cómo trabajas.
¿Estoy listo para empezar? Hazte estas preguntas
- ¿Tengo claro por qué necesito la certificación?
- ¿Conozco mis fortalezas y debilidades en cuanto a buenas prácticas?
- ¿Dispongo de tiempo o recursos para organizar la documentación?
- ¿Mi equipo está comprometido o necesito formarlos primero?
- ¿Estoy dispuesto a hacer cambios en instalaciones si es necesario?
Si al menos tres de estas preguntas te generan duda, es buena idea buscar asesoramiento. No porque no puedas hacerlo solo, sino porque te evitarás errores que pueden costarte tiempo, oportunidades… o la certificación misma.
Preguntas frecuentes sobre la certificación Global GAP
¿Cuánto tiempo toma todo el proceso?
Depende de tu punto de partida. Algunas fincas pueden estar listas en 3 meses, otras en 6 o más. Lo importante es avanzar con un plan claro.
¿La certificación es obligatoria por ley?
No. Pero muchos compradores la exigen como requisito para trabajar contigo. Si apuntas a ciertos mercados, es casi indispensable.
¿Puedo hacerlo solo o necesito ayuda externa?
Depende de tu experiencia y del tiempo que tengas. Muchos productores lo intentan solos, pero terminan buscando apoyo cuando ven que hay demasiadas exigencias técnicas o documentales.
¿Qué pasa si no paso la auditoría?
No se cae el mundo. Suelen darte un plazo para corregir lo que no cumpliste. Por eso es tan útil hacer una auditoría interna previa.
¿Qué beneficios reales tiene certificarme?
Acceder a nuevos mercados, mejorar tu organización interna, aumentar la confianza del comprador, y tener más control sobre tu producción.
Si estás en el punto en que te han pedido la certificación Global GAP y no sabes por dónde empezar, esta guía puede ayudarte a ver el panorama completo. No es solo una cuestión de cumplir por cumplir.
Es una oportunidad para mejorar, ordenar y dar un paso más profesional como productor. Y como en cualquier proceso, contar con buena información desde el principio hace toda la diferencia.



